Patricios al 900. Martes, 16 de septiembre de 2014
Situación de familias ante la reubicación de sus viviendas
“A mí me perjudican un montón si me dicen que me tengo que ir"
Maira y Jonathan, son hermanos que viven en el tope -de la cuadra- a la vía del ferrocarril, justo en el límite de la zona hasta donde se derribaron las casas de familias relocalizadas durante la primera etapa de las obras que construyen la futura Estación Sur.
Refiriéndose a un hipotético traslado, coinciden en las dificultades por el desarraigo y trastornos en los desplazamientos diarios al trabajo, incluyendo tiempos, distancias y costos, aunque en el caso de Jonathan, para él, su mujer y su beba la posibilidad de tener una vivienda propia, cambia la perspectiva desde esa conveniente posibilidad, ya que dadas las condiciones actuales les resulta -praticamente- imposible comprarse una, incluso alquilarla. Aceptarían una relocalización, "sin inconvenientes", dada esa posibilidad de irse, incluso, a ciudades vecinas con tal de obtener un techo propio. No así Maira y Lidia que pretenden seguir en el barrio. Recordemos que la casa pertenece a la madre y qu eviven allí desde 1994 (aproximadamente). Ellas tenían muy buena amistad y relación con los vecinos de enfrente que se mudaron a una cuadra del lugar donde antes estaba su casa.

Maira, Eluney (8 meses), Lidia, Jessica y Jonathan.
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Foto: Nino, Ch. Allin

Casa al límite del obraje. Patricios 937 y vías del Ferrocarril Mitre
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Foto: Nino, Ch. Allin.

Publicación de prensa - Miércoles, 22 de octubre - El Colono del Oeste
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Nota: Nino, Ch. Allin

Maira junto a su sobrina de 8 meses, Eluney.
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Foto: Nino, Ch. Allin.
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Maira: “A mí me perjudican un montón si me dicen que me tengo que ir a Baigorria”
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Registro de audio: noviembre de 2014. Por Nino Ch. Allin. Edición: Díaz Gonsalo
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Inseguridad en el ex Apeadero Sur

Kiosco en calle Patricios al 900
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Imagen: Google Map/Photo
Situación del barrio desde el punto de vista de la seguridad.
Maira de treinta años, hija mayor de Lidia y segunda integrante de la primer familia de la vivienda ubicada en Patricios 937, al tope de la calle que cruza la vía y al límite de las casas echadas abajo, relata cómo fueron cambiando las cosas en un lapso de diez años. “Antes nos quedábamos, recuerdo, a la madrugada, o a la tarde sentados en la vereda; ahora eso no lo podés hacer más, ahora cualquiera viene a querer robarte, te lastiman, te roban… ya no es lo mismo”. Así se refería haciendo cuentas de todas las veces que en las calles del barrio, y camino a su trabajo, fue asaltada, alrededor de diez, incluso un par de ocasiones a punta de pistola. Tiene miedo tanto de salir como al llegar a su casa. Dice que la droga tuvo mucho que ver con esta deteriorada situación.
Registro de audio: noviembre de 2014. Por Nino Ch. Allin. Edición: Díaz Gonsalo
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Kiosco en calle Patricios al 900
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Imagen: Google Map/Photo

Patricios 937 y vías del Ferrocarril Mitre
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Imagen: Google Map/Photo
Familias relevadas y familias reubicadas
Con la opción de aceptar un monto -aproximado- a los docientos mil pesos por vivienda, y subsidios para el pago temporal de alquileres, vecinos que vivieron hasta hace meses, donde hoy hay escombros y obreros trabajado, evitaron expropiaciones y desalojos (en los metros cuadrados de terrenos fiscales) en esta primera etapa de las obras que construyen la futura Estación Sur. 23 familias fueron relevadas en sus datos, y entre 12 y 15 fueron -ya- relocalizadas, la mayoría si quedó en el mismo barrio.
La posibilidad -incierta- del trasladado a las restantes familias que viven pegadasas a las paralelas de acero del "Gral. Mitre", como a estas dos familias, arriba mencionadas, que habitan al tope de calle Patricios (número: 937) y la vía, les genera mucha incertidumbre, ansiedad y malestar; estados de ánimos que fueron desgastando las esperanzas e ilusiones de tener -como las primeras relocalizadas- una casa prácticamente "regalada". Cosa que no ocurrirá.
La familia de Lidia viven allí desde 1994 (aproximadamente). Sus hijos han estudiado en escuelas cercanas, y los amigos son vecinos del barrio, además sus respectivos trabajos quedan -relativamente- cerca, en la misma ciudad. La probable mudanza a una ciudad vecina, como Granadero Baigorria o Pérez, depende de la Secretaría de la Vivienda, pero principalmente de la obra ferroviaria y la óptima posibiliad del paso de las locomotoras diesel, de origen chino aunque pintadas de azules, celestes y blancas, con vagones de pasajeros, modificaría "radicalmente" -valga la kirchnerista- paradoja, las vidas cotidianas de estos ciudadanos que no existían antes dentro de la traza urbana del sistema. Ahora, se podría decir que están en un lugar estorbando, y no sólo temen a futuro por las complicaciones de tiempos, distancias y costos, para trasladarse a sus trabajos, sino de quedar literalmente en la calle. En el mejor de los casos, afrontarán el inducido e inevitable desarraigo por la necesaria adaptación -que todo humano tiene en sus instintos- a un lugar distante y ajeno debido al avance de un hipotético progreso que recordó que una vez por ese lugar pasaba un tren. No olvidemos qu enuestra familia testigo está compuesta por la madre, Lidia de 49 años -y jefa de hogar-, una hija -Maira- de 30 y un hijo -Jonathan- de 25, que a su vez formó nuevo núcleo familiar con Jessica de 19, y además, ambos tienen una beba de 8 meses, Eluney. Todos conviven en una sola vivienda compuesta por tres habitaciones, una es una piecita en el fondo utilizada por la jóven pareja y su beba, un solo baño y una modesta cocina-comedor; la casa es de material y techo bajo de chapa, sin cielo razo, y representan un modelo promedio de miles de familias al borde de las vías del Ferrocarril Mitre, en la zona del Apeadero Sur.
Las cinco cuadras que bordean la traza del ferrocarril cuentan con servicio de luminaria urbana y pavimento, no gas ni cloacas, tampoco desagües pluviales; sí: cunetas entubadas y por sectores a cielo abierto. Están a pocas cuadras de las paradas de diferentes líneas de transporte urbano, cercanas de la rotonda del paso a nivel donde se alzan y bajan las barreras, y convergen tres importantes avenidas: la Av. Gral. San Martín, la Av. Battle y Ordóñez, y la Pinedo -de menor embergadura-. Estos dos núcleos familiares representan miles de otros casos similares, en el mejor de los casos.
Si bien en este sector, limitado por la investigación, no se dan las características de extrema precariedad, si existe la influencia directa -de las condiciones generales de la traza ferroviaria- que rápidamente va mutando con los metros hasta convertirse en las llamadas "villas miserias", donde la gente vive asinada, en situaciones de extrema pobreza y carentes de los servicios básicos, como cloacas y agua potable. La droga y la delincuencia cruza las calles como bordea las vías. Aquí no circulan muchos móviles policiales ni Gendarmería.
“A nosotros nos tendrían que dar dos viviendas porque tenemos una habitación en el fondo donde está mi hermano con su mujer y su bebé, mi mamá y yo tenemos una cada una y compartimos el baño y la cocina-comedor; si bien nos llevamos bien resulta incómodo por el poco espacio que tenemos", sostiene Maira, que trabaja horario cortado (cuatro y cuatro) de cajera en un supermercado en Cerrito y Ayacucho, barrio "República La Sexta", de lunes a viernes -incluyendo fines de semana por medio- . Por lo que utiliza de transporte el servicio público de pasajeros, y no justamente el tren, toma cuatro colectivos diarios para ir y volver de su trabajo; carece de vehículo propio y con su sueldo no podría llegar a comprarlo (en relación su sueldo a un auto cero kilómetro). Mucho menos podría pagar el valor descomunal que hoy ostentan -en Rosario-las casas.
El traslado a una localidad vecina, como Granadero Baigorria, Pérez u otra, según les manifestaron desde la Secretaria Pública de la Vivenda, generaría trastornos en sus actividades cotidianas, como lo expusieron en la nota grabada a continuación:


Patricios al 900 y vías del Ferrocarril Mitre
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Imagen: Google Map/Photo
Entrada a la casa de Lidia, Maira, Jonathan, Jesica y Eluney
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Imagen: Google Map/Photo
Registro de audio: noviembre de 2014. Por Nino Ch. Allin. Edición: Díaz Gonsalo
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Lidia: “A todos los que se fueron les dieron para elegir una casa, les daban la plata para comprar. Mis vecinos que eran de enfrente se mudaron a una cuadra de acá"
La mujer relata la situación de su vecino, mientras espera su propio futuro. La hija está parada a su lado, y coincide con su madre, "...ojalá me toque a mí también esa opción. Me gustaría quedarme en el barrio".

Casas derrumbadas. Patricios al 900 y vías del Ferrocarril Mitre
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Imagen: Google Map/Photo // Registro 2013.

Casa derrumbada del vecino de Lidia. Patricios y vías del tren.
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Imagen: Google Map/Photo // Registro 2013.
Límite de viviendas derribadas
Lidia, llegó desde Goya -Corrientes- hace casi dos décadas, y se instaló en este lugar que -todavía hoy- habita. Su presencia cuelga de un hilo y a la vez está sujeta a promesas políticas que ponen en riesgo su hábitad, su casa y su hogar. No sabe todavía si va a ser o no trasladada, quedó en el límite, donde terminan las obras de l aprimera etapa, "al límite de la relocalización" ( y valga -en este caso- la redundancia). Antes del inicio de la construcción de la Estación Sur les preguntaron cuantas almas eran, situaciones familiares, sus nombres, edades y ocupaciones; origen, tiempo de residencia, dependencias de la casa, remuneraciones y todas las preguntasuna qu efaltan. Una sola vez. Hasta que preguntando, otra vez y esta vez un periodista que como parte de una investigación quiso saber. Fueron relevados sus datos como dos núcleos familiares, y representan dos situaciones antagónicas.
Por un lado, sin pretender abandonar el barrio, las ganas de quedarse -aceptando opciones de mejores viviendas -en función de alguna oferta milagrosa que provenga más de Dios que del Estado. "Si Dios quiere..." susurra Lidia, y por el otro, jóvenes de la flamante familia, que a largo plazo (por no decir nunca) tendrían la oportunidad real de convertirse en propietarios -sin tener que salir a robar, como lo hacen ciertos funcionarios políticos (la sospechada y conocida corrupción argentina o llamada robo de guantes blancos) o como lo hacen los delincuentes de la narcocriminalidad en connivencia con ciertos sectores de las fuerzas públicas y representantes de la justicia, que si tal vez no son corruptos, seguramente sean lerdos, o incompetentes, en el mejor de los casos: saturados o amenazados en sus trabajos. La posibiliad de que el hijo de Lidia acceda a una vivienda -tipo Fonavi- en otro sitio, lo que les daría la posibilidad de tener casa propia e independizarse, es tan remota por el simple hecho de no vivir en una casa de mader o cartón como a menos de doscientos metros hay un bullicio d etales necsidades. El barrio es un Humedo polvorín, difícil que explote en estas condiciones.
2015 ...es un año de elecciones, los carteles -bien visibles seguirán lustrados todo un año más- con los determinates colores que brillan según la partida, alzarán brillosas y sordas promesas, hasta que el óxido vuelva a accionar.
Lidia tiene 49 años, y vive acá, hace más de dos generaciones. Donde siempre fue hasta hace poco el Apeadero, por calle Patricios al fondo, antes de San Carnot, "...nunca pasó demasiado.", dice. Y en relación al lugar: "Siempre hubo casas al costado de la vía y poco ha pasado el tren, al menos como recuerdan los "viejos" que antes pasaba, siempre hubo acá casas, pero no tantas como ahora, ni tampoco tantos peligros ni tantos... (vandalismos)" -usando, literalmente- otro par de palabras. Creo mientras la entrevista se apaga, que lo que no quiere perder, más que la casa, intuyo es la ESPERANZA.
“Acá, pasan por atrás (señalando la pared construida) y tiran todo tipo de cosas, en general cosas que se descartan de la policía, jeringas y otras porquerías, drogas, papeles, billeteras sin plata y bultos, tuvimos que hacer más alta esa pared -se volteaba, señalando con su brazo extendido la alta pared -sin rebocar- de ladrillos- fue mi hijo el que la hizo para que no pasen, pero igual siguen arrojando cosas los... (indeseables)". Cerró -secamente- usando otra vez, el mismo par de palabras.
Esperando que les llegue la posibilidad de vivir mejor, con lógica preocupación e incertidumbre, aguarda las próximas novedades relacionadas a la relocalización de las familias que quedaron anotadas. A la vez, piensa que el paso del tren beneficiará al barrio, mejorará la urbanización y las condiciones en general del lugar. Manifiesta por último, que -siendo muy chica- solamente una vez viajó en tren, y si llegara "a ser barato, y por acá pasa" seguro se va a pasear a "Buenos Aires" o "Mar del Plata". Irónicos destinos en sus nombres para el común de los argentinos.
Texto: Nino, Ch. Allin A. Gustavo.

Melincué y Patricios. Lunes, 6 de octubre de 2014.
"Las máquinas rompieron un caño de agua"
José, un mecánico del barrio contó -ofuscado- problemas que tuvieron que aguantar por causas del obraje de la Estación, por ejemplo: la rotura de un caño de agua por culpa de una máquina, lo que tardaron veinte días en reparar, dijo.
Agregó a su comentario, inconvenientes por los movimientos de suelo, los terraplenes y las montañas de tierra que hay por la obra en ejecución, igualmente se encuentra esperanzado por el resultado final.
Al final, manifestó no tener idea de las familias relocalizadas. Su taller se encuentra a dos cuadras de la traza ferroviaria. Ejerce su oficio en un taller que da a la calle.
Registro de audio: octubre de 2014. Por Nino Ch. Allin. Edición: Díaz Gonsalo
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Máquinaria pesada trabajando en el sector de vías del tren del ex Apeadero
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Registro de Fotografías: Octubre 2014.
Por Nino, A. Gustavo Chacon Allin.
Referencia opuesta
Sector entre Av. Pineda y las vías del tren
Ingresando por Av. Pineda, desde Battle y Ordónez, se ve en imágenes registradas en Google Maps // Photos 2013 el viejo andén del Apeadero Sur. En frente, se alcanza a ver la línea de viviendas tiradas abajo que pertenecían a las familias reubicadas. Sector que como señalamos arriba, llega hasta calle Patricios. Las casas que ya no existen se muestran más allá de las rejas y las escaleras peatonales, por encima del terraplen del andén ferroviario.
En Av. San Martín al 6200, en la esquina de Battle y Ordóñez y Pineda se encuentra la Subcomisaría N° 20 de Policía provincial de Santa Fe.


Av. San Martín al 6200 - Av. de Pineda y Battle y Ordóñez. Ubicación de la Subcomisaria N° 20
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Imágenes: Google Map/Photo // Registro 2013.

Cruce peatonal con retardo. Se ve cartel municipal anaranjado de re-modelación urbana.

Rotonda con Paso a Nivel

Av. Battle y Ordóñez

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Registro 2013

Registro 2013. Durante la obra, en 2014, se utilizará la esquina de Caupolican y Pineda como centro de mando y coordinación.

Durante 2014, se utilizará la esquina de Caupolicán y Pineda como Centro de Mando y coordinación del proyecto..

Edificio de referencia. Esquina de Caupolicán y Pineda.
Serie: Apeadero Sur.
Imágenes: Google Map/Photo // Registro 2006/2013